Sobre la Imparcialidad en Investigación y Desarrollo

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Sobre la Imparcialidad en Investigación y Desarrollo

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Los tiempos en que de forma artesanal y con sacrificio los inventores impactaban en la sociedad han cambiado. Esta realidad entre otras cosas, justificó la patente como un estímulo a la invención, para así retribuirle al inventor sus esfuerzos. En contraste, hoy en día la norma es que las grandes corporaciones se dedican a comprar ideas e invenciones, invirtiendo en grandes centros de Investigación y Desarrollo (ID). Esta globalización de la “propiedad intelectual” como vía formal de privatización del conocimiento, impone ritmos de desarrollo a muchas naciones. Trataremos con estas breves líneas, a partir de los esfuerzos actuales de inversión en ID que tiene Pdvsa en la rama de los hidrocarburos, reflexionar su impacto junto con retrospectivas significativas sobre nuestra construcción de la soberanía tecnológica.

De acuerdo con las estadísticas de la Unión Europea (UE), en la edición del 2015, el Marcador de Inversión en ID revela que en la rama de la producción de hidrocarburos, con la posición 12 frente a otras áreas industriales en el mundo, se invirtieron € 10.282,22 millones, por lo que puede inferirse, que esa cantidad puede ser óptima para el impacto requerido. Como dato adicional la inversión en ID de la rama de servicios y equipos petroleros están en el lugar 23 del ranquin global con cerca de € 3.010, 22 millones. La inversión en ID es de alta prioridad, constituyéndose como centros de costos de las casas matrices. Por otro lado, aguas abajo de la etapa de ID, usualmente se constituyen centros de ganancias o de creación de valor que apuntan a la comercialización de las tecnologías desarrolladas a escala mundial.

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Usando la referencia de la UE antes mencionada, la tabla anexa muestra las primeras 20 de las 48 posiciones entre los sectores de producción de hidrocarburos y, servicios y equipos petroleros con sus inversiones en ID reportadas el 2015. Pdvsa se ranqueó en la posición 19 con un intensidad de inversión en ID de 0,1%, donde el Intevep tiene este rol fundamental. No es poca cosa lo que realmente se invierte en Pdvsa, sin embargo, Petrobras en el hermano país latinoamericano con menos reservas probadas que Venezuela, se posiciona en 5to lugar de esta categoría, invirtiendo más de 5 veces que Pdvsa en ID.

La cifra de inversión en ID por sí sola, no revela el impacto real sobre Pdvsa, por lo que a lo largo de la historia debe haber huella de resultados de las planificaciones a corto, mediano y largo plazo. Vale la pena indagar la construcción de los niveles de dependencia tecnológica de Venezuela, paradójicamente en más de un siglo de esta actividad extractiva, y cómo, desde los inicios de esta actividad, hasta hoy contando con la inversión en ID, se ha venido generando los efectos necesarios para reducir la dependencia tecnológica anhelada. Esto dentro del contexto, que desde el punto de vista histórico, la lógica del capitalismo en el negocio de los hidrocarburos en Venezuela nos ha permitido capturar una plusvalía internacional, hegemónica además como ingreso determinante en la nación, generando así nuestra condición rentista.

En víspera de la nacionalización de la industria petrolera en 1975, ya se venían haciendo esfuerzos en investigación científica en el tema de los hidrocarburos y la petroquímica que años más tarde culmina con el nacimiento del Intevep, que paso a ser una filial de Pdvsa, subordinada a los lineamientos de la corporación. Sin embargo, la transición a manos del estado de la administración de la industria de los hidrocarburos en sus actividades esenciales, trajo anexo el tutelaje indiscutible de representantes del capital transnacional, los cuales sugirieron quienes eran los que debían asumir la dirección de las filiales. Ideológicamente estos dirigentes alienados no con la nación, se plantearon “Contratos de Asistencia Técnica”, que en nombre de laasesoría”, “confianza” y “falta de tecnología propia, trajeron consigo el espionaje para la obtención de información medular de la naciente Pdvsa. Como ejemplo de “asesoría”, o menosprecio a las capacidades de más de medio siglo de explotación de hidrocarburos para aquel entonces, en su Trabajo de Ascenso ante la Ucv en el año 1985, M Potella reseña que se pagó asistencia a la refinería de Caripito por destilación sin conversión, siendo ésta una instalación obsoleta que era de fácil manejo a nivel mundial. Adicionalmente, de manera bien “oportuna” en las cláusulas de “responsabilidades” se aclaraba que los suplidores de las “Asistencia Técnica” se les exoneraban de cualquier imputabilidad por la utilización de sus recomendaciones. Desvalorando el impulso visionario y la experiencia de la Corporación Venezolana de Petróleo desde su creación en 1960, de las concesiones entramos a los contratos, como una nueva relación de dependencia con el capital transnacional.

Paralelo a estos “Contratos de Asistencia Técnica”, se presenta una dicotomía del rol del Intevep desde su creación. En primer lugar el reto de desdibujar el mito de la subordinación colonial-dependiente sobre la aparente dificultad y manejo del conocimiento en el área de los hidrocarburos, que se pretendían mostrar como inmanentes a las compañías petroleras que se habían constituido como enclaves en el mundo. Por otro lado, su rol fundamental en la gestión tecnológica de la corporación, incidiendo en asesoría, selección de tecnologías, y sobretodo en la generación de tecnología propia en aras de generar mayor independencia en Pdvsa.

Sobre estos aspectos, es de esperar que se toquen intereses y enramados de negocios que habrán de querer perpetuarse bajo artificios pseudo y/o cuasi técnicos, o bajo presiones explícitamente políticas. En tal sentido, el valor de uso del quehacer científico-tecnológico puede entonces estar subordinado a los intereses del capital transnacional, o de lo contrario, a la construcción de soberanía tecnológica, por lo que es allí, donde se destaca la necesidad de contar con cuadros de alta formación técnica y compromiso con la patria, que puedan con debate de altura lidiar con mercenarios de conocimientos y traficantes de tecnología. Esta confrontación se expresó con los Contratos de Asistencia Técnica de la “nacionalización” de 1975, y se reforzó en la Apertura Petrolera la cual apuntó al quiebre económico a través del incremento en los costos operativos, para luego justificar la privatización de Pdvsa. Aun está latente dicha confrontación, el petróleo sigue siendo petróleo, pero la tecnología ha evolucionado y la geopolítica también.

De acuerdo con las distintas versiones de la teoría de la dependencia, la cual es propia en América Latina, a Venezuela le ha tocado jugar por más de un siglo el papel de proveedor de materia prima, a través del extractivismo de los hidrocarburos. Esa condición de país periférico, debe revisarse frente al “cuasi determinismo antropológico”, en el cual estas teorías sobredimensionan los factores externos, en menoscabo de la factibilidad de un desarrollo real; donde la lucha de clases a lo interno de las naciones, el papel del estado y la voluntad política de los gobiernos juegan un papel fundamental para impactar así en la geopolítica internacional. A pesar de que las naciones desarrolladas son las que colocan los precios de sus productos tecnológicos, en algunos momentos, la balanza comercial pudo ser favorable para algunos países periféricos, sin embargo, a pesar de las predicciones de las teorías burguesas del desarrollismo, no se pudo lograr en esos casos ni desarrollo tecnológico propio, ni salir de la dependencia.

Ya en tiempos de la política de Plena Soberanía Petrolera, legado significativo del Comandante Chávez, la relación dialéctica entre la materia prima y la tecnología, sigue marcando la pauta en el ejercicio de toma de decisiones de carácter estratégicos. La correlación de fuerzas acertada y guiada por la convicción patriótica de investigadores y técnicos a la altura del momento histórico, será la determinante en el avance de la soberanía tecnológica necesaria.

Publicado por la Escuela de formación de cuadros Guaicaipuro Rivas el 30/03/16

Con contenido de clase, la sociedad realmente si se entiende.

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