La unidad patriota resume la Batalla de Carabobo del 24 de junio de 1821

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La unidad patriota resume la Batalla de Carabobo del 24 de junio de 1821

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Carabobo no es sólo una batalla sino, ante todo una campaña expresión de unidad, estrategia y organización. La consigna de la Batalla de Carabobo fue:

“En la unidad está la fuerza”

Antecedentes de la Batalla de Carabobo

Al expirar el armisticio el 28 de abril de 1821, ambos bandos comenzaron una movilización de sus fuerzas. Los realistas poseían un despliegue que hacía favorable un combate en detalle, venciendo a las divisiones patriotas una a la vez. Los patriotas, en cambio, necesitaban concentrar sus tropas para poder obtener una sola batalla decisiva.

El general republicano Mariano Montilla al mando de tres mil hombres puso bajo asedio Cartagena de Indias entre el 14 de julio de 1820 y el 10 de octubre de 1821 (durante la vigencia del armisticio hubo un alto al fuego) y ocupó Riohacha y Maracaibo (lo que llevó al fin de la tregua). Bolívar en persona comandaba 5000 soldados acantonados en Barinas y Páez marchaba hacia él con 4000 refuerzos. Bermúdez por su parte avanzaba hacia Caracas con 2000 desde el Oriente. Por último, el ejército granadino se encargaba de las operaciones en el valle del Magdalena. La torre en cambio disponía de 9000 soldados distribuidos a lo largo de toda la costa caribeña venezolana y neogranadina en distintas guarniciones pero con sus comunicaciones interrumpidas desde la revolución en Maracaibo que llevó a que dicha ciudad pasara a poder rebelde. Más de dos años antes (1818) sus fuerzas eran de 18 000 combatientes, pero a causa de las continuas derrotas ante los independentistas habían descendido a la mitad. Bolívar y sus ejércitos totabilizaban en cambio 20 000 hombres frente a los cerca de ocho mil que eran pocos años antes.

La concentración patriota se realizó en la ciudad de San Carlos, donde acudieron los ejércitos de Bolívar, parte del de Páez y la división del general Rafael Urdaneta. En total más de 6000 hombres. La Torre tenía por su parte 5000 a 6300. El ejército de Oriente, dirigido por José Francisco Bermúdez realizó una maniobra de distracción avanzando sobre Caracas, La Guaira y los Valles de Aragua que obligó a La Torre a enviar unos dos batallones de infantería y escuadrón de caballería a Barquisimeto en su contra para recobrar las posiciones y asegurar su retaguardia, unos mil combatientes. El ejército patriota avanzó de San Carlos a Tinaco cubierto por la avanzada del coronel José Laurencio Silva, que tomó las posiciones realistas en Tinaquillo. El 20 atraviesa el ejército patriota el río Tinaco y el 23 Bolívar pasa revista a sus fuerzas en la sabana de Taguanes.

Los días previos a la Batalla de Carabobo

Para el 28 de abril de 1821 el ejército patriota estaba bien organizado. Este día salieron todas las divisiones desde sus respectivos puntos de partida, menos la división de Páez, quien salió de Achaguas el 10 de mayo. Todos debían concentrarse en San Carlos.

Urdaneta sale de Maracaibo vía Coro y Carora, donde debe quedarse por enfermedad; Bolívar inicia la marcha en Barinas con dirección a Guanare y San Carlos; Páez salió de Achaguas, y tras una Penosísima marcha al mando de 2.500 hombres y conduciendo 2.000 caballos de reserva y 4.000 novillos para el abastecimiento del ejército, llegó a San Carlos el 4 de junio.

A Cruz Carrillo le correspondió una misión muy importante, la diversión en Occidente, de manera que siguió la ruta Trujillo-Carache-El Tocuyo-Quíbor-Barquisimeto. Su tarea era sólo la de impedir que las tropas realistas concurrieran a auxiliar a los suyos. Igual misión tuvo Bermúdez, quien salió de Barcelona también con el propósito de distraer a los realistas de Caracas. Presentó batalla en El Calvario, y aunque fue derrotado, sirvió para lo que se quería, es decir, evitar la reunión de la gran masa del ejército realista en Carabobo.

El domingo 24 de junio de1821 se enfrentaron, a las 12 del mediodía, 4.079 realistas contra 6.500 patriotas. Apenas la mitad, aproximadamente, de los efectivos pudo participar en la batalla, que culminó en cuestión de una hora. La división de Páez fue prácticamente la única que intervino, con sus llaneros y la Legión Británica. Plaza y Cedeño murieron por impetuosidad, cuando ya la batalla estaba decidida.

Simón Bolívar derrota al realista Miguel de La Torre

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Bolívar dirigió el ejército patriota y Miguel de La Torre el realista. Este último fue un destacado militar y político español que luchó en las guerras de independencia de Venezuela y Colombia como parte de la expedición encargada de sofocar la rebelión independentista. De la Torre ocupó, además, los cargos de Capitán General de Venezuela y Capitán General de Puerto Rico.

Fue tan contundente la hazaña de Páez, que el Libertador lo ascendió a General en Jefe en el mismo campo de batalla. La batalla de Carabobo aseguró la independencia de Venezuela, si bien hubo que esperar hasta el 24 de julio de 1823 para rubricarla definitivamente con la batalla naval del Lago de Maracaibo. El último reducto de los realistas, el castillo de Puerto Cabello, cayó bajo las armas de José Antonio Páez.

Ya para la Batalla de Carabobo, Paez había tenido grandes éxitos de batalla, como por ejemplo la derrota que le propino a Mariscal Español Pablo Morillo en la Batalla de las Queseras del Medio. Un Morillo derrotado regresa a España luego de perder en Las Queseras 3 de Abril de 1819 y le responde al Rey cuando este le increpa sobre su derrota, a lo cual responde con una frase que quedaría para la historia:

“Dadme un Páez, Majestad, y mil lanceros del Apure y pondré Europa a vuestros pies”

Pedro Camejo: nace la historia de Negro Primero

En el inmortal Campo de Carabobo las tropas del Ejército Libertador combatían por la Independencia de Venezuela; en medio de la contienda un hombre se acerca a caballo al General José Antonio Páez:

“Camejo, teniente de caballería, se me acercó, en plena lucha en Carabobo el 24 de junio de 1821, y yo le grité: “¿Por qué huyes cobarde?”

A lo que el Negro Primero me contestó: “¡General, vengo a decirle adiós, porque estoy muerto!; acto seguido él y su caballo cayeron a mis pies…

Perdía la Patria a uno de sus más emblemáticos hijos; el Teniente Pedro Camejo, el Negro Primero en la batalla. Una vida que cuenta la historia de la transformación de la concepción de la guerra y de la composición social del Ejército Libertador concebida por el Libertador Simón Bolívar.

Bolívar se refiere en uno de sus documentos a Camejo como:

“sin igual en la sencillez, y, sobre todo, admirable en el estilo peculiar en que expresaba sus ideas”.

Páez relataba sobre Camejo en sus Memorias:

“…admitirle en mis filas y siempre a mi lado fue para mi una preciosa adquisición. Tales pruebas de valor dio en todos los reñidos encuentros que tuvimos con el enemigo, que sus mismos compañeros le dieron el título de “El Negro Primero”. Cuenta la leyenda que título se debía a que Camejo siempre señalaba, “Delante de mi solamente la cabeza de mi caballo”.

Parte de guerra de la batalla de Carabobo

simon bolivar carta

Simón Bolívar carta

Al Excelentísimo señor Vicepresidente de Colombia

Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento político de la República de Colombia.

Reunidas las divisiones del Ejército Libertador en los campos de Tinaquillo el 23, marchamos ayer por la mañana sobre el Cuartel General enemigo situado en Carabobo, en el orden siguiente: La primera división, compuesta del bravo batallón Británico, del Bravo de Apure y 1.500 caballos a las órdenes del señor general Páez. La segunda, compuesta de la segunda brigada de La Guardia con los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas, y el Escuadrón Sagrado que manda el impertérrito coronel Aramendi a las órdenes del señor general Cedeño. La tercera, compuesta de la primera brigada de La Guardia con los batallones Rifles, Granaderos, Vencedor de Boyacá, Anzoátegui y el regimiento de caballería del intrépido coronel Rondón, a las órdenes del señor coronel Plaza.

Nuestra marcha por los montes y desfiladeros que nos separaban del campo enemigo fue rápida y ordenada. A las 11 de la mañana desfilamos por nuestra izquierda al frente del ejército enemigo bajo sus fuegos; atravesamos un riachuelo, que sólo daba frente para un hombre, a presencia de un ejército que bien colocado en una altura inaccesible y plana, nos dominaba y nos cruzaba con todos sus fuegos.

EL bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas. El batallón Británico mandado por el benemérito coronel Farriar pudo aún distinguirse entre tantos valientes y tuvo una gran pérdida de oficiales.

La conducta del general Páez en la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe de ejército.

De la segunda división no entró en acción más que una parte del batallón de Tiradores de La Guardia que manda el benemérito comandante Heras . Pero su general, desesperado de no poder entrar en la batalla con toda su división por los obstáculos del terreno, dio solo contra una masa de infantería y murió en medio de ella del modo heroico que merecía terminar la noble carrera del bravo de los bravos de Colombia. La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz o en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este General al Congreso Soberano para que se le tributen los honores de un triunfo solemne. Igual dolor sufre la República con la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que, lleno de un entusiasmo sin ejemplo, se precipitó sobre un batallón enemigo a rendirlo. El coronel Plaza es acreedor a las lágrimas de Colombia y a que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente.

Disperso el ejército enemigo, el ardor de nuestros jefes y oficiales en perseguirlo fue tal que tuvimos una gran pérdida en esta alta clase del ejército. El boletín dará el nombre de estos ilustres.

El ejército español pasaba de seis mil hombres, compuesto de todo lo mejor de las expediciones pacificadoras. Este ejército ha dejado de serlo. Cuatrocientos hombres habrán entrado hoy a Puerto Cabello.

El Ejército Libertador tenía igual fuerza que el enemigo, pero no más que una quinta parte de él ha decidido la batalla. Nuestra pérdida no es sino dolorosa: apenas 200 muertos y heridos.

El coronel Rangel, que hizo como siempre prodigios, ha marchado hoy a establecer la línea contra Puerto Cabello.

Acepte el Congreso Soberano en nombre de los bravos que tengo la honra de mandar, el homenaje de un ejército rendido, el más grande y más hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de batalla.

Tengo el honor de ser con la más alta consideración, de V. E. atento, humilde servidor.

Valencia, 25 de junio de 1821.

Simón Bolívar

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